
Si hoy pusiese en una balanza las cosas buenas y las cosas malas, el platillo de las buenas bajaría hasta dejar el de las malas muy alto.
Un día maravilloso, sin más.
He aprobado la, para mi imposible, filosofía. Estoy a punto de alcanzar un pequeño sueño (si Dios quiere). Me he decidido a salir con una persona y de ese modo conocernos más profundamente.
Todo cosas buenas en el día de hoy. Si hubo malas no las recuerdo. Una jornada digna de marcarse en el calendario.
Y bueno, a ver si los proximos días, aunque no sigan esta línea exacta, se parecen bastante.
Y por el día de hoy nada más. La felicidad casi hasta me impide escribir. Es bonito estar así de contento.
Se despide desde este blog el Gran duque de Eslonza
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