sábado, 20 de octubre de 2007

Solos en la pista


Me gustaría saber bailar tango argentino, pero no me apetece nada tener que esforzarme para
aprenderlo. ¿Por qué no se pueden aprender cosas por ciencia infusa?. Eso seria estupendo, jajaja.
Ver a aquella pareja en la pista, bailando, me emocionó. Para mi tener toda la pista de baile para ti solo es una gran cosa, te llena una sensación indescriptible. Sientes que te observan, si, pero no te averguenza. Al contrario, te llena de orgullo y te esfuerzas mucho mas por hacer que los observadores disruten con los pasos de ese baile.
Así ha sido durante siglos. Ya sea un vals, un tango, un charlestone, rock o un pasodoble, siempre es lo mismo, esa sensación que te recorre por todo el cuerpo y hace que el tiempo se detenga.
Aunque es también igual de maravilloso tocar una pieza y que una sola pareja ejecute un precioso baile. Asi que por esa razón soy músico, para que con mis manos arranque una nota a la flauta, al acordeon o al tambor y de ellos salga la melodia que alguien bailara. Y es entonces cuando el tiempo pasa más lentamente.


Se despide en este blog el Gran Duque de Eslonza

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